miércoles, 18 de abril de 2018


Como un viento desnudo de alimañas.  




Un aire y  la pátina del tiempo.



¡Un aire! Como un aire. Ni pensamiento ni sentimiento.
Tampoco nombre ni la sombra de una palabra para hacer presencia
con tu recuerdo. Nada.  Como tú, está ahí, lo respiramos y nos traspasa
hasta el tuétano del corazón: es vida. Aunque no le vemos 
ni lo imaginamos, tampoco  lo hacemos ni luz ni agua o color.

Sin pasado, como un presente, eres un barco sin estela y sin horizonte.
Nada te sirve para encontrar el tacto y hacer los relieves
que necesita el amor: un fantasma que hace de la risa
un  Partenón o lo devaneos de los dioses
que nos viajan ocultos   como un deseo, invisible.

Y serás. Aquel pecado sin palpo,  hijo de la fantasía, sin forma
y con la letras vacías, es tu símbolo. Contaminación.
Aire viciado. ¡Qué  pena! Tan joven y ya sin empuje
para hacerte mujer, aunque siempre árbitro de tu soledad.  

domingo, 15 de abril de 2018





 E L   A R A M O

                        
                         Las montañas acentúan la calma pero no dominan los vientos. Stefansson[1]



[1] Jon Kalman Stefansson. Entre el cielo y la tierra. Pag.105. Editorial Salamandra. 

Hay  unos tópicos sociales y literarios establecidos  que diferencian a quienes habitan en la aldea  de quienes viven en la ciudad. Enumerarlos,para contrastar,  es decir una serie de tonterías porque ni la ciudad es tráfago asfixiante ni el pueblo es las paz a la que aspiran quienes  piensan que el karma es la ausencia de ruidos. Lo que los diferencia, a nuestro juicio, es una actitud vital que obliga  a usar el verbo VER para captar imágenes. Por el contrario, con  el verbo  MIRAR se diferencian símbolos. Como es normal, en la ciudad,  quienes transitan sus calles para ver y  cobrar la  pieza en un escaparate, las luces son el imán que acucia un deseo. Por el contrario, mirar la nubes que cuelgan del Aramo en pleno verano por quienes tienen una finca en eras para amontonar con posterioridad, leyéndolas,  saben perfectamente qué decisión tomar para evitar el posible  sofocón. Porque esta montaña en piedra, que emerge en el horizonte como una ola gigante que se alza, impasible,  sobre la vida y la muerte de quienes lo vivieron desde hoy hasta cientos de años atrás. Esta mole con forma de espada, con el corte mellado por los vientos, es un símbolo que nos ofrece todos los días, durante cientos de años, un catálogo de nubes cuya lectura, en tiempos,  era imprescindible para los pueblos  que nunca viven  a sus  espaldas. Leerlas era un saber tan arraigado que pasaba de generación en generación hasta nuestros  días,  cuando ya nadie ni siquiera las ve, con la excusa de un día de playa como previsión. Porque, para el recuerdo, en el Aramo,  hay nubes redondas, como algodón, de un blanco brillante un día de primavera sobre un cielo azul. Otras son de color gris o entre el día y la noche, al atardecer, las hay de carmín y de oro con ocasos inacabables.  Todas ellas nos cifran un mensaje aunque marchen lentas y pausadas o pasen rápidamente. Como aquellas color ceniza, que cubren el cielo y propician una sombra bajo el sol abrasador. Son las que avisan  de una tormenta en ciernes o las del otoño, con su luz opaca y tamizada que hace bellos los paisajes en la seronda. Esta sabiduría local, imperecedera, también desaparece cuando el Aramo deje de ser una vida en quienes lo saben mirar porque leen el alma de sus  espacios vitales. Para las siguientes generaciones quedará una tecnología que prevé nieve cuando ya nadie conoce  el significado de la palabra XARAZÁ .       

viernes, 13 de abril de 2018





P A S I Ó N ll


Si tú me arrancas los clavos
que punzan mi corazón,
yo te regalo unos ojos
para que veas mi amor.

domingo, 8 de abril de 2018





 EL CÍRCULO: contra la línea recta. 
                Mejor diríamos: Vivir es ver volver. Azorín.


En grado sumo, eres la vida sin tiempo:
en  silencio, como la primavera, recoges el color 
y  lo mimas, lo cuidas y proteges: esa flor,
gozo de los sentidos, un regalo que  es retorno,
siempre, y aliciente que fue y será, por ti,
alma del vivir que es volver: un reto. Que no se rompe
y resiste, como el brocal, a la  muerte y la finitud
que  rondan contra  tu  eternidad. Siempre abril
o los días y las marcas en piedra del reloj,
nos haces,   contra la línea,  hacia el mar,
el mástil de  Odiseo que  salvó  con  sus gritos
y  miedos, la necesidad de Ítaca como el imán
que busca  su partenaire. Allí un aroma suyo
hizo de Argos, su fiel, un final para empezar
y seguir , en Penélope, como nosotros,
el amor que tiñe el espacio de tu corazón.  

viernes, 30 de marzo de 2018






PASIÓN l: 30-III-018





Si me prestas la escalera // para subir a tus ojos//te regalo las palabras// que darán luz a tu rostro.

miércoles, 28 de marzo de 2018


 Para quienes manipulan porque merodean: quienes asoman solo  la cabeza en la esquina de la vida. 

Merodeas

 Las palabras y tus dedos... cuando hablan,
son  esquinas del silencio,   vacías.  Desconocen
el hambre del amor; mejor,  ni lo intentan
porque no saben  abrir ni el pomo de la puerta.
Habitáculo sin luz y   sin formas, tu alma
es campo yermo como réquiem áfono
y el sueño de la pereza, juntos.  Nunca se sabe.

Rotación sin vértice tu corazón,   ocultas el color
de los pasos que marcan tus intenciones.
Y aunque sabes de la casa encendida donde viven
los efectos del amor, merodeas y las puertas
niegan la luz a tu identidad porque  te desconfían.  

 Es un decir, entonces:   ¿Tienes algo  que sirva para darte
nombre aunque  polvo enamorado? Tampoco.
O sea, nada que sea el congénito sigilo de tu figura;
 nada que ponga un trazo a la  sombra de tu vida
me sirve para ofrecerte algo  más suave que la tristeza.

Ya lo sabes. No basta sonreír. Si ondulado
tu caminar, el bucle de tus intentos se cierra
en tu alma agostada por la duda que te corroe
y te hace, en  campo de soledad, avispada
lagartija en las ruinas de tu inteligencia. 

miércoles, 21 de marzo de 2018


 Homenaje a quienes hacen con la poesía algunos trozos de su vida: 21 -III - 018. 



DIÁLOGOS  DE LA NIEVE

                   De las palabras nacen la belleza y el encanto. Los griegos.
  
Es la nieve con el color y el silencio, sin sombras, como la noche.
Nos conforma con sus minucias y cual peluche, rodea,
con su niebla, las palabras mudas que nos acechan,
 nos hacen realidad  y  nos obligan.
 -  Y damos, con ella,  crédito a la belleza.

Con sus mil hojas y un color, asomos de  primavera,
 en el  brote y  a la  espera , mil nombres  , despavoridos,
me hacen  el canto del petirrojo, enamorado  donde el laurel:
 - Leo tu corazón, me repite.

Y vuelta a empezar;  contra la nostalgia, el fervor de la vida
es  el pozo  donde caen   los rebujos  hechos
con las trizas del amor: se cuelan,  sin esperarlo,
y hacen, con la nieve, los recuerdos que nos hablan
como ayer  que nos dijeron del retorno, la esperanza:
-  Como sueñan las golondrinas.

Es lo de siempre: nos inventamos  en copos, diminutos
y uniformes, para  tejer el sueño con las formas de la nieve;
por un instante, lo que dure, la ilusión y el silencio,  lo mismo:
relegan la nostalgia al ámbito del olvido, para mañana.
- Y pronto brotará  el festín de los colores, para dos.