domingo, 28 de enero de 2018


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 Una sombra de  las sombras, todas las sombras.
                                   ... como una llama sin sombra
                                                                               J.Bergamín.




Vituperada y dirimida la figura,  es la sombra  de las sombras quien
da  vida  al  volumen  inerte sin nombre hasta que las miradas o esos mundos
de  Dios, vilipendiados por la luz y  sin palabras por la oscuridad,
asoman, como un puede,  al bosque de la vanidad, encendido
  y disoluto  como patio  de la vecindad.

Tintes de tragedia en  un oasis  de sed, así el viajero,
desangelado por la soledad y las pompas de jabón,
cual tropiezos,  cuando huye  del camino que le oprime
los surcos del corazón: ¡ay el pintor! esquina y múltiplo
de la duda, tus  aristas son pinceladas del arte de sumar
cuando quieres  multiplicar y nunca dividir: quien te hace
arlequín, hijo de los diablos azules, es una sombra,
hija de las sombras y  todas las sombras que son
 la ausencia de luz en los lápices que te abren  
como se muere un amor: los dedos que se rompen
cuando un suspiro  vive  como fruto de la extorsión. 

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